12 Dic

No se llega al corazón

por la vagina

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UN PLATO ROTO Y SUCIO

2 Nov

Lo peor de que se te rompa un plato es que se te rompa un plato sucio. Sobre todo si uno tiene cierta conciencia ecológica y recicla el vidrio. Entonces, uno se encuentra no solo teniendo que lavar el plato –cosa que, evidentemente, uno no hace muy seguido, ya que, de otra forma, los platos se le romperían limpios a uno–, sino que se encuentra teniendo que lavar el plato sucio y roto, tratando de no cortarse mientras se pregunta si la Pacha me perdonará por tirar al cesto de basura profana un plato roto sucio para evitar tener que lavarlo cortarme y manchar todo de sangre y tener que limpiar ¡también eso! Para los que estén pensando que uno es un dejado o un “vago”, valga la aclaración de que el plato en cuestión resultó roto como consecuencia directa de dos fenómenos que aquejan a la sociedad actual: el consumismo y la acumulación: consumí fideos con tuco y acumulé platos para lavar, culpa del capitalismo. Pero no todo está perdido, pues el hecho de rotura se produjo a las 13:59 del día de la fecha cuando el sujeto sospechoso de “procrastinar” –palabra que uno aprendió hace poco y quiere meter en algún lado– se disponía a preparar la escena del crimen para borrar las huellas del mismo –es decir, cuando me dije “flaco, vivís en un chiquero, dejate de joder” y me puse a lavar los platos–. “Esto [tener que lavar un plato roto sucio] no hubiera pasado –piensa uno–, si dedicaras cinco minutos a lavar los platos después de consumir todos los días”. En fin, a lo hecho, pecho: el plato roto ya quedó limpio y uno puede tirarlo sin culpa a la bolsa de reciclables. Porque, una cosa es que uno sea un dejado, un vago, un procrastinador, un consumista, un acumulador, un sucio y un torpe; pero con el medio ambiente, uno no se mete.